Ya no hay marcha atrás...
Hay cosas en la vida que cuando las pruebas una vez no vuelves al anterior.
La primera vez que xxx
o la primera vez que xxx
A mi me pasó con una llana japonesa.
Pero en realidad la cosa empezó mal.
Cuando la ví por primera vez, ni le hice caso.
Tenía todo lo que no me gusta de una herramienta: cara, rara y parecía fragil.
Además estaba llena de símbolos asiaticos que no entiendes.
Y eso no sabes si te da más confianza o más miedo.
Al final como ya me arreglaba con lo que ya tenía,
la descarte por completo.
Fue solo un año después que la use de verdad.
Cuando unas amigas vinieron a hacer un tadelakt en la ducha.
Y allí cambió la cosa.
La use y me dí cuenta.
Cambió mi visión de los acabados, y mi manera de trabajar.
Y sobre todo cambio mi relación con
Así que te lo advierto, cuando pruebas una Llana Japonesa, no hay marcha atrás.