No hay marcha atrás...
Hay cosas en la vida que cuando las pruebas una vez no vuelves al anterior.
Un tomate de la huerta.
Tu primer beso apasionado con la lengua.
Pues a mi me pasó algo parecido con una llana japonesa.
Cuando la ví por primera vez, ni le hice caso.
Tenía todo lo que no me gusta de una herramienta:
cara, rara y con pinta de ser frágil.
Además estaba llena de símbolos asiáticos incomprensibles.
Y eso no sabes si te da más confianza o más miedo.
Al final ya me arreglaba con lo que ya tenía.
Así que la descarte por completo.
Fue solo un año después que la use de verdad.
Cuando unas amigas vinieron a hacer un tadelakt en la ducha.
Y allí cambió la cosa.
Cambio mi visión de los acabados, y mi manera de trabajar.
Me dí cuenta que tenía mucho para aprender.
Así que te lo advierto, cuando pruebas una Llana Japonesa, no hay marcha atrás.
Herramientas artesanales
Hechas en Japón
Es porque no las encontraba en España que tuve que comprarlas en Japón.
Ahora las propongo a todas las personas desesperadas de trabajar con ellas.
La vida es demasiado corta para tener las uñas limpias